Holy Thursday Mass of the Lord’s Supper

Sacraments of Unity
by Father Peter Iorio

This is one of my favorite days for a number of reasons.
It is the beginning of the Sacred Triduum. It is the day when we focus on priesthood and Eucharist and the sacraments, AND it is a day when most of all you want to be here. It is not a Holy Day of Obligation so your choice to be here is a cause to celebrate.
The theme for Holy Thursday is unity. Two Masses are allowed today. The first is the Chrism Mass. In our diocese it is transferred to earlier in the week (Tuesday) so all priests can participate. We come from all over East Tennessee to come together as ONE presbyterate serving with our one shepherd, our boss, the Bishop of Knoxville. The Missal says that this “should be a manifestation of the Priests’ communion with their bishop… To signify the unity of the presbyterate of the diocese, the Priests who concelebrate with the bishop should be from different regions of the diocese.” You know as well as I do that there is not a uniformity of priests. We are not a clone of anyone. We can say that the same diocesan vestments we clergy of the diocese are wearing represent uniformity. However, our bonds of unity are bolder and stronger. We are conformed to Christ, yet we have individual personalities with different gifts. And you all being the faithful people of God have your own individual personalities with your own preferences for priests. The three of us here know that very well. We are grateful that you support and cooperate with us in bringing forth the mission entrusted to us by Christ. When we renewed our promises, we pledged to deny ourselves, being motivated by love, to serve you and bring Christ to you especially in the Holy Eucharist and the other liturgical rites.
For me this is also a great celebration because it presents a more complete vision of the kingdom of God. There is one celebration per parish of this Mass of the Lord’s Supper, not several options like on Sundays and Holy Days of Obligation. We, the faithful Catholics of St. Mary’s parish in Johnson City are united in Christ and in His Love. We are not just 5 PM, or 8 AM or 10 AM or noon Mass or Latin Mass people. We are one family united in Christ’s love and putting into practice His mandatum to serve one another in humility.
Like Peter when he resisted Jesus who wanted to wash his feet, we may complain because we do not think it should be done this way. We may complain because I do not understand when another language is spoken. We may complain when it lasts longer than I want and the virtue of patience is called forth from me. We may complain when somebody is not paying attention and distracting me and extra charity toward that person is required of me. Unity is hard work, but it is not impossible. Trusting in Christ, we know that He gives us all that we need.
In the great doxology of the Eucharistic Prayer, the priest prays: Through Him, With Him and In Him, in the UNITY of the Holy Spirit, All glory and honor is yours almighty Father, for ever and ever. AMEN. This is the ultimate pattern of our lives because it is the mystery of the three in one, the Holy Trinity. We receive this gift of God in the Holy Eucharist so that we can give it through the witness of our lives.
Having returned recently from Jerusalem, I know that it still is a very diverse city as it was in Jesus’ time. The first followers of Christ were rich and poor, city dwellers and country folk, Greek and Hebrew and Aramaic speaking that we know of from Scriptures. They were identified as Christians by their love for one another. It was visible and it was noticed by others. St. Mary’s is diverse in similar ways. My prayer is that the same can be said of us… that all will see and recognize that we are Christians by our Love for one another.
Esta misa es una de mis favoritas por varias razones.
Es el comienzo del Santo Triduo. Es el día cuando la Iglesia se enfoca en el sacerdocio, la Eucaristía y los sacramentos, Y es un día cuando la mayoría de ustedes quieren estar presentes. No es día de precepto, pero su presencia es motivo para celebrar.
El tema para Jueves Santo es la unidad. La Iglesia permite dos misas hoy. La primera es la misa del Santo Crisma. En nuestra diócesis, la celebramos el pasado martes en la catedral, un lugar céntrico geográficamente hablando, para que todos los sacerdotes puedan participar. De todas partes del Este de Tennessee, nos reunimos todos juntos como un solo presbiterato sirviendo con nuestro pastor, el obispo de Knoxville. El misal dice que la misa debe ser una manifestación de la comunión de los sacerdotes con su obispo… para significar la unidad del presbiterato de la diócesis, los sacerdotes que concelebran deben ser de diferentes regiones de la diócesis.” Ustedes saben bien, como yo sé, que no hay una uniformidad de sacerdotes. No somos un clon de nadie. Somos conformados a Cristo, aunque tenemos personalidades individuas con diferentes dones. Y ustedes, los feligreses tienen sus personalidades individuas con sus preferencias para sus sacerdotes. Nosotros, Padre Bede, Padre Tim, Padre Jesús y su servidor lo saben muy bien. Estamos muy agradecidos por su apoyo y cooperación con nosotros en el cumplimiento de la misión confiada a nosotros por Cristo. En la misa del Santo Crisma cuando hemos renovado nuestras promesas, hicimos el compromiso a unirnos íntimamente a nuestro Señor Jesucristo, modelo de nuestro sacerdocio, renunciando a nosotros mismos, impulsados por amor a Cristo y para servirles a ustedes y darles a Cristo especialmente en la Santa Eucaristía y las demás acciones litúrgicas.
Para mí, esta es una grande celebración porque nos presenta una visión más completa del Reino de Dios. Hay una sola misa de la Cena del Señor, y no muchas opciones como en los domingos y días de precepto. Nosotros somos los feligreses de Santa Maria aquí en Johnson City y estamos unidos en Cristo y a su amor. No estamos divididos en grupos de gente de la misa de 5 PM o 8 AM o 10 AM o del mediodía. Somos una sola familia unida en el amor de Cristo y ponemos en práctica el mandato a servir unos a otros en humildad.
Como Pedro en su resistencia a dejarse lavar los pies, podemos quejarnos porque pensamos que no debemos hacerlo en esta manera. Podemos quejarnos porque no entiendo otro idioma. Podemos quejarnos cuando los ritos duran más tiempo de lo que yo quiero y necesito practicar la paciencia. Podemos quejarnos cuando alguien no nos hace caso y está distrayéndome y necesito más caridad por esa persona. La unidad es trabajo exigente, pero no es imposible. Confiando en Cristo, sabemos que Él nos da todo lo que necesitamos.
En la grande doxología de la Plegaria Eucarística, el sacerdote reza: Por Cristo con él y en él a ti Dios Padre Omnipotente en la unidad del Espíritu Santo todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos” AMEN. Este es el modelo para nuestras vidas porque es el misterio de tres en uno, la Santísima Trinidad. Recibimos este don en la eucaristía para que podamos entregarnos por medio del testimonio de nuestras vidas.
Acabo de regresar de la ciudad de Jerusalén yo sé que es una ciudad llena de diversidad como fue en la época de Jesus. Los primeros seguidores de Cristo fueron pobres y ricos, habitantes de la ciudad y del campo. Que hablaban griego, hebreo, arameo … esto lo sabemos por las Escrituras. Fueron identificados como cristianos por medio de su amor, el amor de los uno a los otro. Era visible y los demás se dieron cuenta. La parroquia de Santa Maria es diversa en muchas maneras similares. Mi oración es que los demás digan lo mismo de nosotros…Que vean y conozcan que somos cristianos por nuestro amor mutuo.

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